Cómo ganarse el respeto y la admiración de las mujeres
El hecho es que se divorcian más matrimonios que antes. Esto se debe sencillamente a que mucha gente vuelve a pensar en su libertad y ya no quiere vivir solo en una comunidad de conveniencia con su pareja. Al cabo de unos años, a veces simplemente se acaba la chispa. Después de la separación llega el verdadero reto: encontrar una nueva pareja. Como ya se ha mencionado, hoy esto ocurre sobre todo a través de internet. Plataformas como Tinder, Paarship o Elitepartner (estas dos últimas, muy conocidas en Alemania) pretenden simplificar las cosas.
¿Pero de verdad lo hacen? Tras registrarte, quizá encuentres una o dos personas interesantes con las que charlas un poco y a las que incluso ves un par de veces. Pasas una noche agradable, quedáis para repetirla y el encuentro te deja más que satisfecho. Pero a menudo el contacto se enfría poco después. Se pierde el interés, una de las partes deja de dar señales de vida. Ese es el problema número 1. Muchos hombres se preguntan:
¿Cómo me gano el respeto y la admiración de las mujeres? En realidad es muy sencillo. Nunca ignores ni dejes de dar señales durante días. Eso da la sensación de desinterés. Incluso las mujeres que tienen los pies en la tierra se sienten heridas. Otro punto que atraerá a las mujeres como un imán es hablar de los sentimientos. Sin secretismos, sin idas y venidas. Entonces seguro que funciona lo de ganarte la admiración de las mujeres, si no incluso la de la mujer de tus sueños.
¿Pero dónde está la diferencia? ¿Qué quieren las mujeres y qué quieren los hombres? Aquí hay que distinguir con claridad entre la generación joven y la mayor. En la generación de más de 30, las ideas de ambos sexos son probablemente bastante parecidas. Ambos saben dónde encajan y qué quieren. Posiblemente también haya una familia en los planes del futuro cercano. Está claro, pues, que ambos sexos desean una relación estable para formar su propia familia y más allá. Con las personas más jóvenes, sin embargo, la cosa es algo distinta. Las mujeres jóvenes y las chicas sueñan casi siempre con su príncipe azul y con una boda de blanco. Y eso ya a una edad temprana. Una relación estable es también ya el objetivo de las jóvenes de entre 18 y 30 años. En los hombres, en cambio, es algo más complicado. Son inseguros, aunque naturalmente eso no se muestra abiertamente. Es posible que en la juventud todavía no sepan del todo dónde encajan, quién son o qué quieren. De ahí que muchos hombres jóvenes deseen algo sin complicaciones, a veces incluso puntual. Por supuesto, hay excepciones que a los 19 o 20 años ya tienen claro cómo quieren organizar su vida, pero no es la norma.
Como se ve, hombres y mujeres tienen puntos de vista bastante distintos en este terreno, pero aun así muchos matrimonios celebrados a una edad temprana duran toda la vida.